Ejemplo de Vida
La Comisión de Deportes tuvo la dicha de conocer a este querido Colega que siempre nos regaló su sonrisa y sus ganas de vivir. Es un ejemplo de valentía y coraje. Lo admiramos y lo admiraremos por siempre.
Solía contar su madre, Olga, que Ofi (ADOLFO PATERLINI) nació con un diente; unas viejas decían que seria mago, otras que tendría suerte, yo creo que fue las dos cosas.
Tuvo una niñez hermosa que él recordaba con mucho cariño, sobre todo el tiempo que vivió en el campo, Manchala, su madre era maestra rural, allí fue libre, disfrutó de la vida al aire libre, de mates cocidos con bollos, de jugar con los animales, de tener un perro, de andar a caballo en pelo, de volver de la carnicería con los chorizos atados al cuello, como collar, de escaparse con el verdulero y vagabundear toda la mañana por el pueblo, hasta que Olga lo encontraba y se llevaba un coscorrón. El mismo me decía que era el niño mimado del pueblo: era el hijo de la Maestra.
Después lo trajeron a la ciudad para que fuese a la escuela, y allí fue atendido por su nona Juana, y detrás de sus polleras se escondía cuando se peleaba con algún chico del barrio, la nona lo defendía y el otro chico se llevaba un pellizco disimulado de la señora, el Ofito era un santo.
Luego vino la adolescencia, seguramente difícil, sus papás se separaron. Él me decía que se “caminó todo”. Subía al cerro San Javier a pata, se iba a Concepción, iba unos días a San Pedro en el verano, donde solo llevaba $5 en el bolsillo que le alcanzaba para una humita por día, pero se las ingeniaba para que alguna amiga lo invitara a tomar el té.
Me comentaba: “parecía que yo sabía internamente que no caminaría mas”, así hasta los 18 años en que una meningo encefalitis, lo dejó un largo tiempo en estado de coma; sus hermanos, sus padres, y sus amigos estuvieron allí; luego hubo que rehabilitarlo, allí una legión de amigos, y amigos de sus amigos, que ayudaron a que pudiera sentarse en una silla de ruedas, y hacían mas fáciles sus tardes, con visitas de té y facturas que Olga servía a diestra y siniestra a toda la muchachada.
Sus amigos, lo alentaron a seguir con el secundario y decidir qué carrera universitaria seguir.
Aquí paro porque sé que cada uno de ustedes tiene una anécdota, una charla intima, conoció un pedacito de su alma, de sus pensamientos, sensatos, por cierto.
Fue fiel a si mismo, a sus ideales, coherente en todo lo que hacia, a pesar de su fragilidad exterior, tenia un fuerte carácter, y cuando Ofi estaba sentado y callado, no era que no estaba haciendo nada, estaba haciendo lo mejor que sabia hacer: PENSAR, era de mucho análisis, toda sus decisiones eran fruto de jugadas de ajedrez.
Otra cosa que les quiero contar es que él, siempre, hasta sus últimos sueños, nunca nunca estaba en silla de ruedas, hizo todo lo que quiso y deseó, me enseñó a gustar de la música clásica, amor que inculcó a nuestros hijos, quienes aprendieron que nada es fácil de conseguir, que todo requiere lucha, y muchas veces contra uno mismo y sobre todo que se puede, yo también lo aprendí, y muchas otras que me servirán en la nueva etapa que tendré que andar.
Gracias a todos y cuéntenme algo de Ofi que yo desconozca. Gracias de nuevo. JOSEFINA
Emotiva nota enviada por la Sra. Josefina Castillo de PATERLINI, esposa de Ofi
